La educación del siglo XXI debería estar enfocada en el ser, en el propio individuo (Por primera vez en la historia de la humanidad desde algunos casos aislados en la antigua Grecia.). No educar a un trabajador para las empresas, como la educación del siglo XX ha hecho, en respuesta a la revolución industrial. Si no, a un individuo capaz de conocerse a sí mismo lo suficiente como para hacer frente a los cambios impresionantes de la actualidad. Por ello, es necesario que exista un espacio dentro de la educación para el conocimiento personal y de todo lo que implica ser.
Admitimos que Sócrates y Shakespeare estarían encantados de esta premisa pero es sin duda una realidad. No se trata en sí de quitar o poner tareas, disminuir o aumentar contenidos y materias. Se trata del enfoque que debe tener el conocimiento ¿Y cuál es? Este enfoque, bueno en palabras de una educadora es, simplemente crear una empatía entre lo que se enseña y el aprendiz.
Todo conocimiento es válido y bueno pero el estudiante que debe aprender a buscar, cuestionar, analizar y resolver por sí mismo. En la educación del siglo XXI más que nunca el docente es un mediador y es por eso que se enseña con amor por que el amor también es un mediador entre lo que se es y lo que se espera ser. El docente media entre lo que se sabe y lo que se espera saber.
Ahora
bien respondiendo la tercera pregunta para final los invita a leer la última
parte.

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