Llegó
la hora de hacer las tareas. Si, esas actividades escolares que mandan las
escuelas y es algo de lo que hay que estar pendiente. En lo que respecta al
responsable de enviar actividades para la casa, las tareas cumplen
perfectamente con el dicho: haz lo que
quieras porque igual te van a criticar. Se dice de todo: Que si son muchas,
exageradas, fastidiosas, pocas, sencillas, no son como antes, etc., etc.
A todo esto vale la pena preguntarse: ¿Son necesarias las tareas? No es una pregunta extraña e incluso se la han hecho profesionales de la educación y se han implementado currículos en base a su desaparición. El caso más famoso es el de Finlandia.
No es un secreto para nadie que unos años atrás el país Nórdico decidió eliminar los deberes escolares y se posicionó en los primeros lugares del mundo en educación efectiva. Sin embargo, años después Finlandia comenzó a bajar de su sitial de honor y nuevas investigaciones arrojaron que el éxito educativo se debía a un plan educativo anterior que contemplaba el uso de las tareas y haberlas eliminado trajo como resultado el desmejoramiento educativo.
Por supuesto, evaluar los resultados de uno reforma educativa requiere de años y el sacrificio de varias generaciones, porque realmente los resultados se ven con el tiempo y se encuentran sometidos al juicio de la historia. Pero como bien se sabe; se cae el que está caminando y los errores son partes del éxito. Aun así Finlandia sigue teniendo buen posicionamiento educativo y los países del norte en general muestran excelentes avances sociales en un porcentaje aceptable que tienden a estar directamente relacionados con la educación.
Entonces son las tareas necesarias para la educación del individuo. Es fácil suponer que: si son necesarias. Y ¿Por qué lo son? Es donde esta lo interesante. Como educadora puedo dar una opinión basada en la experiencia: La vida de cualquier ser viviente está acompañada de objetivos, retos, costumbres, tradiciones, quehaceres, diligencias a corto, mediano y largo plazo. Por lo tanto, la capacidad de abordar esas tareas de la existencia es una habilidad para la vida.
La mejor manera de reforzar el conocimiento es crear interés por el aprendizaje, incentivar el valor de la responsabilidad, la practicidad necesaria de la agitada vida moderna e incluso involucrarse con el proceso de enseñanza aprendizaje de los hijos es por medio de las tareas.
Ahora bien ¿Debe el alumno hacer sus tareas solos o con acompañamiento? Esto va a depender de varias circunstancias, ya que si somos observadores nos damos cuenta que siempre a lo largo de la vida hay momentos donde hemos cumplido objetivos con apoyo y otros momentos que ha sido una tarea individual independientemente. El aprendizaje, en ocasiones, es estrictamente un proceso individual personal y hasta solitario.
No
obstante, para llegar a dicho aprendizaje las estrategias pueden ser variadas y
adaptadas a la personalidad, conducta, carácter, diversidad o cualquier otro aspecto
que nos hace individuos. Asumir las tareas como una herramienta de aprendizaje
con resiliencia, buena actitud y amor por el aprendizaje es muy importante para
el proceso educativo.


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